Pero el apoyo del Alcalde a tan particular iniciativa es
incomprensible, pues como comentaba un periodista: "A
Samuel le meten un gol y él sale a celebrar".
La
única explicación posible para entender por
qué le dan prioridad al tren regional, es que se
trata de una elección política de urgencia.
Para el Alcalde puede ser más práctico y políticamente
rentable inaugurar antes de terminar su mandato, la reintroducción
del tren en el corredor férreo existente, que empujar
la construcción de un Metro que nadie sabe quién
inauguraría. Seguramente, Moreno seguirá hablando
del Metro y del Sistema Integrado de Transporte Público,
pero la probabilidad de que logre algo concreto en tres
años es muy limitada.
Sería
inaceptable que el abanderado del Metro se baje de este
para subirse en un proyecto nacional inmediatista y politiquero
que no es prioritario para la capital. Dar prelación
al tren por encima del Metro es desconocer muchas de las
características esenciales de Bogotá, como
ser una gran urbe compacta, densa y sin ciudades-dormitorios,
como en otras metrópolis del mundo.
Si
hubiera que priorizar las relaciones regionales, Soacha
debería ocupar un lugar más privilegiado que
Zipaquirá, Tocancipá o Facatativá.
Por razones espaciales, sociales, demográficas y
funcionales, son más los viajes entre Soacha y la
capital, que con el resto de municipios vecinos.
A
pesar de lo ilógico que pueda parecer, es muy probable
que los tres mandatarios insistan en el tren, pues es muy
fácil poner en marcha este sistema sobre un corredor
existente. Además, con la presión internacional,
el lobby de los fabricantes de trenes y las supuestas facilidades
que deben estar proponiendo, rápidamente pondrían
a funcionar trenes, pero sin haber resuelto temas urgentes
como las intersecciones o complejos e importantes como el
espacio público de la sección vial.
Es
muy probable que ninguno haya visto el estado lamentable
del corredor férreo de la ciudad. La mayor parte
de su espacio adyacente está en estado de abandono,
invasión y deterioro. Un proyecto serio y responsable
debería tener en cuenta estas condiciones. De ser
así, abarcaría tanto la recuperación
urbanística del corredor como las intersecciones,
carrileras, equipos y trenes. Durante casi un siglo, la
ciudad le ha dado la espalda al corredor férreo,
que está en las peores condiciones imaginables. Este
argumento urbanístico de tanta importancia poco contará
en la decisión política y podríamos
tener un tren sobre un corredor totalmente aislado de la
ciudad.
Independientemente
de si hacen tren, Metro o más corredores de TransMilenio,
es indispensable consolidar una estrategia clara y concreta
de desarrollo urbano. Estos sistemas deben contribuir a
estructurar proyectos para disminuir la segregación,
el desequilibrio y la confrontación socioeconómica
y espacial existentes en Bogotá. Es prioritario el
reequilibrio distrital y metropolitano para contrarrestar
las causas estructurales de las disfunciones de la capital,
reducir las desigualdades y proteger el medio ambiente.
En
conclusión, para el Distrito y su región es
una alternativa responsable planear y actuar a gran escala
con respecto a la movilidad y otros temas. Pero en la medida
en que los viajes interurbanos cotidianos son reducidos,
y dado que Bogotá concentra la mayoría de
la población, deberían atacarse gradualmente
los problemas internos, metropolitanos y regionales.
Es
urgente mejorar la calidad del transporte interurba-no de
la Sabana sin sa-crificar la movilidad de Bogotá.
Deberían construirse buenas terminales de integración
regional y disponer de vehículos adecuados con buenas
condiciones de frecuencia, comodidad y seguridad. A mediano
y largo plazo, recuperar el sistema férreo para transportar
pasajeros, e incluso mercancías, podría ser
de gran utilidad.
Los
sistemas de transporte e infraestructura deberán
tener en cuenta la ciudad y su contexto socio-espacial para
integrase realmente a ella y contribuir a su estructuración.
Sería otro grave error un tren aislado de la ciudad
que recorre un espacio que presenta una de las caras más
ocultas y feas de la ciudad.
Ricardo Montezuma
Director
de la Fundación Ciudad Humana
y Profesor Titular de la Universidad Nacional de Colombia
rmontezuma@ciudadhumana.org