evidentes,
las autoridades de tránsito no han reaccionado con
la suficiente velocidad para controlar las consecuencias que
este crecimiento desmesurado está generando en las
ciudades.
Hoy
circulan aproximadamente 1.800.000 motos en el país
y si los pronósticos de los expertos se cumplen, en
menos de una década podrían igualar el número
de automóviles. ¿Están las ciudades condenadas
a sufrir el caos que genera este boom de las motocicletas?
La respuesta es no. Si se adoptan cambios en materia de regulación,
prevención y educación, es posible armonizar
el crecimiento de este parque automotor con la tranquilidad
y seguridad de las vías. El problema es que este es
un tema de una gran sensibilidad política y social,
lo que ha demorado la adopción de medidas con la contundencia
que la situación merece.
El
crecimiento explosivo de la moto está generando inconvenientes
muy grandes."El aumento de la contaminación, la
accidentalidad, las víctimas fatales y los discapacitados
son algunas de las consecuencias", asegura Ricardo Montezuma,
experto en movilidad. El fenómeno también ha
hecho más difícil la circulación en las
ciudades ya que en muchas ocasiones el modo de conducción
de estos pequeños vehículos causa que el conductor
deba estar muy atento.
"Ante este panorama es evidente que tanto las administraciones
locales como los responsables del tema a nivel nacional deberán
insertar un capítulo especial para este asunto en sus
líneas de política para los próximos
años" dice Camilo Herrera, presidente de Raddar.
Las acciones que urge implementar van desde hacer modificaciones
al código nacional de tránsito, hasta incrementar
los impuestos para este tipo de vehículos e impulsar
un mayor control a las escuelas de conducción.
Sin
embargo, no hay que perder de vista que la moto se ha convertido
en un medio de trabajo importante, sobre todo para los estratos
uno, dos y tres. Se estima que este vehículo genera
aproximadamente 600.000 trabajos mediante la realización
de actividades como mensajería y domicilios, entre
otros. Es por eso que los expertos aseguran que por ningún
motivo se debe limitar su adquisición, pero sí
se debe impulsar una motorización responsable con políticas
públicas claras y decisivas. Indiscutiblemente, en
esta tarea hay que hacer grandes esfuerzos y asumir costos
políticos importantes.
El
porqué del Boom
En
tan solo tres años el número de motos que circulan
en ciudades como Bogotá y Medellín ha presentado
un incremento abismal. La primera pasó de tener registradas
en 2004 33.300 motocicletas, a 102.305 en 2007. Y en el Vallé
de Aburrá hoy hay registradas 310.000 motos, mientras
que a finales de 2003 habían 144.000. Las cifras de
la industria también confirman el fenómeno.
Según un informe presentado por el Comité de
Ensambladores de Motos Japonesas, en el primer semestre del
año pasado las ventas de este vehículo en el
mercado interno ascendieron a 205.000 unidades, 15% más
que en el mismo periodo del año 2006.
Son
varios los motivos de este boom. El primero la ineficiencia
y el costo del transporte público. Según Herrera
"a una persona que debe moverse a su oficina todos los
días y volver a casa, el sistema de transporte público
le cuesta cerca de $2.000 diarios, lo que significan $40.000
mensuales, más otros $20.000 de movilización
los fines de semana. Estos $60.000 son inferiores al pago
mensual de la cuota de la moto, el pago de gasolina, los seguros
y los impuestos de movilización". Otros motivos
tienen que ver con las exenciones de las que gozan las motocicletas.
No tienen ninguna restricción de tipo vehicular (pico
y placa, día sin carro), tampoco pagan peajes, en algunos
casos su estacionamiento es gratuito y las de menos de 125
c.c no pagan impuestos.
¿Culpables
o inocentes?
Los
motociclistas son, después de los peatones, quienes
más se ven involucrados en accidentes de tránsito
en el país. En 2007 los motociclistas muertos en accidentes
de tránsito aumentaron en casi 5% en comparación
con 2006 y los heridos en un 16,2%. Según Ricardo Gaviria,
director de la Cámara del Soat de Fasecolda, mientras
que hace tres años el 40% de los desembolsos de este
seguro se hacían para cubrir accidentes que involucraban
motocicletas, hoy ese porcentaje ha llegado al 65%. "Sin
embargo, según las cifras, menos de la mitad de estos
accidentes son causados por los conductores de estos pequeños
vehículos", dice Gaviria.
Los
expertos añaden que parte de las causas de la alta
accidentalidad de las motocicletas se debe a una absurda regulación
que las obliga a transitar por la derecha de las vías
a una distancia no mayor de un metro de la acera. "De
todas maneras es evidente que muchos motocicletas violan las
normas de tránsito, andan en contravía y entre
los carros, se suben a las aceras y otros espacios peatonales",
agrega Enrique Peñalosa, ex alcalde de Bogotá.
Por
otro lado, el director del Centro de Investigaciones en Ingeniería
Ambiental, Enrique Behrein, asegura que a pesar de que las
motocicletas consumen menos combustible, las emisiones de
sustancias contaminantes producidas por ellas son mayores
que las producidas por los automotores. "La situación
es más preocupante cuando se trata de motores de dos
tiempos, muy comunes en las motocicletas que se venden en
Colombia", dice. Pero el Comité de Ensambladoras
Japonesas no está de acuerdo. "Hoy alrededor del
70% del parque automotor en el país está compuesto
por motos de cuatro tiempos, y estas contaminan menos de la
mitad de lo que puede contaminar un vehículo normal".
Las
soluciones
Para
Peñalosa la única manera de reducir el uso de
las motos es tener sistemas de transporte público de
gran calidad y bajo costo y con él está de acuerdo
Diego Reyes, subsecretario de tránsito de Medellín.
"Por eso, en nuestra ciudad la estrategia número
uno para evitar la compra en exceso de motos es mejorar el
sistema de transporte público integrado", puntualiza
Reyes.
Sin
embargo, como esa es una solución de largo plazo, hay
acciones que ya están en mora de ser implementadas.
La primera es la reforma al código nacional de tránsito.
No solo se debe reconsiderar el tema de la distancia que debe
mantener el motociclista del carril derecho y darle un carril
especial, sino también dejar de incluirlas en el mismo
rango de las bicicletas.
Los
motociclistas también deben asumir los costos reales
de tener un vehículo de alto riesgo. Aunque para este
año se incrementó el valor del Soat para las
motos en un 10%, -regularmente se incrementa en el mismo porcentaje
del salario mínimo- , "si quisiéramos cubrir
los verdaderos costos de su siniestralidad habría que
aumentarlo en un 30%", afirma Gaviria. Otros analistas
aseguran que todas las motocicletas deben pagar impuestos,
peajes, y estar sujetas a las mismas restricciones que tienen
los vehículos particulares, uno de ellos el pico y
placa. Sin embargo, no hay que perder de vista que todas estas
medidas pueden resultar impopulares puesto que las motos se
han convertido en una herramienta de movilización y
trabajo para los estratos 1, 2 y 3, con lo cual muy pocos
están dispuestos a asumir ese costo político.
¿Qué
se está haciendo?
Aunque
no a la velocidad adecuada, las autoridades nacionales y locales
ya empezaron a tomar cartas en el asunto. Las campañas
de revisión, sensibilización y educación
que vienen realizando las autoridades de movilidad de las
ciudades junto con las ensambladoras de motos y el Fondo de
Prevención Vial han dado resultado. "Durante las
jornadas los motociclistas reciben capacitación sobre
las normas de tránsito y una completa revisión
técnico mecánica de sus vehículos en
forma gratuita", asegura Luis Bernardo Villegas, secretario
de movilidad de Bogotá. En Medellín estas jornadas
ya han dado resultados. "En 2007 la accidentalidad de
motocicletas presentó un descenso del 16,49%",
asegura Reyes.
El
control de las escuelas de conducción es una de las
soluciones más urgentes. La mayoría de estas
instituciones entregan muy fácilmente el documento
que certifica que el conductor que va a sacar su licencia
para conducir moto está capacitado para hacerlo, sin
que la autoridad de control y vigilancia -Superintendencia
de Puertos y Transporte- haya hecho mucho para sancionar esta
práctica. Sin embargo, el director de tránsito
y transporte del Ministerio de Transporte, Jorge Pedraza,
asegura que en el primer semestre de este año habrá
una reglamentación de las escuelas. "Las escuelas
estarán monitoreadas externamente para asegurarnos
que todas las personas hagan el curso teórico y práctico.
Adicionalmente los motociclistas deberán realizar un
test en línea al momento de conseguir su licencia",
afirma.
Los
desafíos y las soluciones están sobre la mesa.
Los colombianos de más bajos ingresos tienen el derecho
de seguir movilizándose y trabajando en sus motocicletas.
Sin embargo, también tienen el deber de asumir los
costos y las responsabilidades de manejar un vehículo
riesgoso, lo que contribuiría, en parte, al orden y
la tranquilidad de las vías de las ciudades.
Articulo/Dinero.com
|