1.
En la encuesta 'Bogotá cómo Vamos' TransMilenio
sale muy mal calificado.
¿A qué atribuye esto?
A
que es un sistema que ha generado muchas expectativas. En
segundo lugar, a que la gente cree que está por venir
algo mucho mejor como el Metro y eso ha cambiado la percepción
sobre el sistema. También influye el hecho de que
los usuarios tienen cada vez más alternativas de
acceder a mejores servicios, como comprar moto, montar en
taxi o aprovechar la mejoría del transporte público
tradicional. Por último, hay que tener en cuenta
que en el imaginario de la gente está presente un
tren de cercanías.
2.
El 37 por ciento calificó a TransMilenio igual que
al sistema de buses, busetas y colectivos, y el 26 por ciento
peor...
Los
ciudadanos le exigen más a TransMilenio que a cualquier
otro sistema porque tienen a quién quejarse y por
eso reclaman hasta por la mínima anomalía.
En cambio, nadie les exige a buses y busetas, pues el modelo
tradicional de transporte no ha tenido doliente y la gente
adopta una postura pasiva.
3.
En 2005, el 70 por ciento dijo que TransMilenio había
contribuido a mejorar su calidad de vida, pero hoy solo
el 54 por ciento piensa lo mismo. ¿Por qué
un cambio tan fuerte en tan poco tiempo?
Puede
estar relacionado con el desgaste normal de cualquier sistema
que fue innovador. A partir del momento en que TransMilenio
deja de ser novedoso, la gente empieza a ver lo malo y a
desconocer lo bueno, no importa los esfuerzos para mejorarlo.
4.
Aun así, algunas fallas deben tener que explicar
la percepción negativa.
En
lo técnico, el problema es su limitada capacidad
de reinventarse. Y, en lo estructural, el tema es económico.
En Colombia todavía creen que es posible tener transporte
público de calidad financiado por los usuarios. Es
absurdo pensar que con los 1.500 pesos del pasaje el usuario
esté satisfecho. En ninguna parte del mundo el transporte
público de calidad lo paga el bolsillo del ciudadano.
5.
¿Cuál es, entonces, la fórmula?
Lo
que hacen en otras partes del mundo. En Brasil cobran una
tasa especial a las empresas que se benefician del transporte
público. O la opción de cobrarles a los que
contaminan y a los que congestionan. En resumen, se trata
de que el privado contribuya a financiar el transporte público.
6.
¿Conviene que otras ciudades adopten TransMilenio?
El
problema no es del sistema sino de la financiación.
Entonces, el reto es encontrar fuentes alternativas para
financiar un transporte público de calidad.
7.
¿Qué piensa sobre la propuesta del Metro para
Bogotá?
Es
un sofisma, porque los problemas propios de cualquier sistema
de transporte masivo no los va a cambiar el Metro.
8.
¿Entonces, cuál es la solución para
descongestionar la ciudad?
Bogotá
tiene ejemplos como el Pico y Placa que funciona pero que
requiere ir más allá. Otra fórmula
es cobrar peajes, como en Santiago de Chile. También
hay que recuperar la cultura ciudadana, algo que se perdió
en la ciudad y, finalmente, es necesario enseñar
a utilizar los autos en forma racional porque las personas
los usan así sea para recorrer pocas cuadras.
9.
La administración de Samuel Moreno no parece muy
amiga del TransMilenio...
Muchos
grupos ligados a la administración anterior han hecho
una campaña estructurada para hacerle daño
al sistema, porque era el fortín de la imagen política
de un candidato. La mejor manera de destruir la imagen del
candidato era desvirtuando las bondades de TransMilenio.
Y triunfaron porque destruyeron a un personaje y a su obra.
10.
¿Qué le espera a TransMilenio?
La
irresponsabilidad más grande de 'Lucho' fue no haber
incluido TransMilenio por la 7ª. Por cuenta de eso
ahora está en el limbo parte de la 10ª. La solución
sería hacer un rediseño de las fases existentes
y completar la Fase III.
Ricardo Montezuma
Director
de la Fundación Ciudad Humana
y Profesor Titular de la Universidad Nacional de Colombia
rmontezuma@ciudadhumana.org