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Nuevo concepto en movilidad urbana
Bicicleta pública, una gran innovación



Con la puesta en servicio del Vélib’ en Paris, hace un año, la bicicleta pública alcanzó una verdadera imagen mundial. A pesar de que muchas ciudades en Francia, España e Italia, entre otros países europeos, la habían introducido desde finales de los años noventa, su repercusión fue muy limitada. Para lograr la confiabilidad en tan innovador proyecto no fue suficiente el éxito de Lyon y Barcelona, sino que se ha alcanzado con su introducción en una de las grandes capitales del mundo.

Vélib’ es una gran innovación, muy distinta de los múltiples ensayos realizados desde mediados del siglo pasado. Incluso en Bogotá, en el campus de la Universidad Nacional, tenemos un intento fallido de bicicleta pública.


Velib´ Paris, Francia

Pero más allá de las limitaciones presupuestarias, de los problemas de calidad del vehículo y del vandalismo, el proyecto universitario tiene una inmensa limitación conceptual. El servicio está basado en el uso indeterminado e ilimitado de la bicicleta, la cual se toma y se deja en cualquier lugar, con muy poco control, monitoreo y total desconocimiento del usuario de cada vehículo. Es como si algunos libros de la universidad se pudieran dejar y tomar en cualquier parte del campus.

La bicicleta parisina es uno de los vehículos con los que se aplica el nuevo concepto de movilidad pública individual o en autoservicio, el cual se está estructurando en muchas ciudades para ser prestado, incluso, con vehículos eléctricos -motos y carros-. El concepto se desarrolla por medio de un complejo conjunto de subsistemas de infraestructura, comunicación, informática, monitoreo y logística de redistribución y mantenimiento.

En la Ciudad Luz se planteó la disposición de las estaciones a trescientos metros en promedio para incentivar los viajes cortos, relacionados con la proximidad de la vida urbana parisina. Razón por la cual la primera media hora es gratuita para los afiliados, quienes respaldan su membresía con su tarjeta de crédito, al igual que los usuarios esporádicos. Las mil quinientas estaciones están compuestas por terminales informáticas y de comunicación y un ciclo-estacionamiento. Éste cuenta con un doble lector magnético, uno para identificar cada uno de los vehículos que se estacionan o liberan, y otro para leer las tarjetas sin contacto utilizadas por los doscientos mil afiliados para tomar rápidamente una bicicleta.

Las informaciones referentes a la ubicación de los vehículos e identificación de sus usuarios se transmiten desde cada estación al puesto de control central. Desde donde se monitorea el sistema para definir la logística de redistribución entre estaciones saturadas y las que no disponen de bicicletas. Para lo cual veinte camiones, con capacidad para igual número de bicicletas, están constantemente desplazándolas donde la demanda las requiere. Esta capacidad logística, más la calidad del vehículo y su disponibilidad para tomarlo o dejarlo rápidamente, condicionan en gran medida, el nivel de servicio y satisfacción del usuario.

En conclusión, el nuevo concepto de utilización pública individual en autoservicio de vehículos sostenibles en la ciudad es una de las más grandes innovaciones que ha conocido la movilidad urbana. De allí la oleada de replicas en todo el mundo. En Bogotá, para evitar fracasos será determinante entender que Vélib’ es más que un proyecto de bicicleta pública, que no basta con poner a disposición unos “caballitos de acero”, como lo han propuesto la Administración, algunos concejales e incluso algunos colegas. La bicicleta es sólo un componente del sistema, ésta y sus estaciones son el hardware, lo realmente innovador y costoso es el software: los subsistemas de infraestructura, informática y comunicación, la operación del monitoreo, la logística de redistribución y mantenimiento día y noche todos los días del año. En nuestro caso muy difícilmente se podrá copiar el concepto, nos tocará reinventarlo para nuestra realidad socioeconómica.


Ricardo Montezuma

Director de la Fundación Ciudad Humana
y Profesor Titular de la Universidad Nacional de Colombia
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