Malos conductores y poca autoridad permiten toda clase de
infracciones.
La decisión del Gobierno de objetar la Ley que pretende
sancionar a los conductores que compran en los semáforos
abrió una doble controversia que promete copar los
titulares de los principales medios de comunicación.
Al tiempo que muchos defienden la posición del mandatario
porque busca salvaguardar los derechos al trabajo, sus detractores
consideran que Uribe contribuye a mantener el caos que reina
en las calles de las principales ciudades del país,
entre ellas Bogotá.
Pero
más allá de crear nuevas normas, el problema
es la falta de cultura entre los conductores y las autoridades
en torno a la aplicación de las leyes existentes,
que parecen letra muerta a juzgar por el barrido que hizo
CAMBIO. El experto en movilidad Ricardo Montezuma asegura
que "los conductores están mal capacitados y
no cumplen con los requisitos para obtener la licencia;
además, el número de policías es muy
bajo frente al número de automóviles y los
controles son muy deficientes".
El Código de Tránsito contempla 109 infracciones
que, no obstante, diariamente violan los conductores porque
las desconocen o se las 'pasan por la faja' ante la mirada
indiferente de las autoridades de tránsito.
La ineficacia de las autoridades para hacer efectivas multas
y sanciones se evidencia en las cifras: este año
han sido recaudados escasos 15.000 millones de pesos por
concepto de multas, una cifra menor frente a los cerca de
700.000 millones de cartera vencida que tiene la ciudad.
"Sólo dos conductores registran, cada uno, multas
superiores a 105 millones de pesos ¿sostiene la concejal
Ángela Benedetti¿. Eso pone en evidencia las
serias irregularidades en los cobros de las multas".