Además de grandes obras,
hay medidas de bajo costo y alto impacto para
aliviar el caos en la movilidad de Bogotá.
Mañana, cuando empiezan
clases un millón y medio de estudiantes
de secundaria y 100.000 universitarios, la movilidad
de Bogotá, que ya es todo un drama que
causa histeria y pérdida de tiempo valioso
entre los capitalinos, volverá a su estado
"normal". Es decir, al caos que raya
en el colapso. Los 3.000 buses escolares que desde
el lunes contribuirán al desbordado flujo
vehicular de la capital marcarán el regreso
al vía crucis de una ciudad cada día
más atascada y contaminada.
La situación no necesita
descripción. Además de sus 8 millones
de ciudadanos, Bogotá tiene otro millón
doscientos mil 'habitantes': un millón
de vehículos particulares, 30.000 buses,
60.000 taxis y cerca de 100.000 motocicletas,
aparte de zorras, burros, motocarros y hasta carros
de paletas. Más de la mitad de la malla
vial está en mal estado. El hueco, el trancón,
las filas en TransMilenio (TM), el aumento del
tiempo de desplazamiento son parte del paisaje
urbano. Y eso que nadie mide los niveles de estrés,
molestia, irritabilidad y neurosis de peatones
y conductores bogotanos que padecen a diario esta
situación.
La
administración pasada tiene gran responsabilidad
en este estado de cosas: la nueva fase de TM se
demoró, la chatarrización se paralizó,
se bajó la guardia en campañas para
que peatones y conductores respeten las normas
y se dejó avanzar el deterioro de la malla
vial hasta un punto insoportable. Además,
como lo dice el saliente director de Tránsito
de la Policía, esta es "una sociedad
que conoce las normas, pero no las acata".
Las soluciones de largo plazo
son indispensables e inaplazables. Aparte de las
contempladas con la valorización y la tercera
fase de TransMilenio, el alcalde Samuel Moreno
y el gobernador de Cundinamarca, Andrés
González, acordaron 23 megaproyectos, entre
los cuales están el tren de cercanías
y un nuevo anillo vial de la Sabana. Sin hablar
del metro y los programas del Plan Maestro de
Movilidad. Estas y otras iniciativas deben mejorar
la situación a mediano y largo plazo, pese
a las incomodidades que representarán los
104 frentes de obra activos en la capital, las
calles cerradas y los desvíos.
El problema es que la situación
no da espera. El trancón ya está
aquí y va a crecer mucho más. Hay
medidas de corto plazo y bajo costo que pueden
aliviar drásticamente las cosas. Y la sociedad,
que, como dice el saliente comandante de la Policía
de Tránsito, se pasa las normas por la
faja, también debe aportar su cuota.
He aquí algunas fórmulas
de fácil aplicación:
Ampliar el pico y placa selectivamente, por
ejemplo, a los buses en horas de baja demanda.
*
Prohibir la parada de buses, taxis y carros en
sitios no permitidos.
*
Eliminar huecos críticos, que frenan la
velocidad en sitios de congestión, y tapar
los que empiezan a abrirse.
*
Sacar a los taxis vacíos de las vías
grandes y hacer paraderos o bahías oficiales
en vías secundarias (esto haría
más seguro tomar taxi).
*
Poner vías especiales para motociclistas
y sacar a los ciclistas de vías de alto
tráfico.
*
Prohibir la descarga de camiones en el día,
en supermercados, almacenes y restaurantes.
*
Insistir en campañas de respeto a normas
elementales, como no ir despacio por el carril
izquierdo, no pasar un cruce cuando al otro lado
la calle está llena de carros, frenar y
no acelerar ante el semáforo en amarillo.
*
Introducir el uso de bicicletas públicas,
que se puedan tomar en un sitio y dejar en otro,
y parqueaderos para ellas, para promover su uso
y desestimular el automóvil.
*
Analizar los trancones y la coordinación
de los semáforos y quitar semáforos
innecesarios.
*
Hacer pequeños cambios de diseño,
como redondear las esquinas de mucho cruce o reducir
andenes muy anchos de poco uso.
*
Obligar a los carros con escoltas a cumplir las
normas y a que no parqueen donde se les venga
en gana.
*
Emprender una campaña de cultura peatonal,
para cruzar por la cebra, usar los puentes peatonales,
atravesar donde hay semáforos, etc.
*
Cambiar las luminarias públicas (lo que
necesita de un aparatoso camión-grúa)
solo de noche.
*
Hacer ciertas obras, como pintar carriles o podar
árboles, solo de noche o no en hora pico.
*
Que en horas pico y lugares de alto tráfico
la Policía se dedique más a agilizar
la movilidad que a cazar infractores.
*
Chatarrizar buses viejos de una vez por todas
y perseguir de verdad a buses y taxis piratas.