Fuente: EL TIEMPO
Fecha publicación: Jueves 9 de
noviembre de 2006 - Colombia
LLUVIAS Y MOVILIDAD EN BOGOTÁ
¿Colapsó la ciudad o TransMilenio?
POR
RICARDO MONTEZUMA *. Columnista de EL TIEMPO.
El metro no disminuiría aguaceros y líos
del alcantarillado.
La semana pasada, Bogotá colapsó varias
veces por lluvias torrenciales y problemas de mantenimiento
del alcantarillado pluvial. Y de la lluvia -pero de ataques-
no se salvó TransMilenio (TM), como si hubiera
sido el responsable del colapso. Todos los sistemas de
transporte masivo (sobre rieles o llantas) en el mundo
son vulnerables de terrorismo y catástrofes naturales,
inundaciones, lluvias, nevadas, huracanes o temblores.
Por
lo anterior, es sorprendente que algunos políticos
y periodistas presenten una vez más al metro como
solución milagro contra todos los males de Bogotá.
En las actuales condiciones económicas del país,
este sistema ha sido considerado inviable por muchos expertos.
Su
resurrección momentánea no sorprende, pues
son muchos los interesados en aprovechar el mal ambiente
que se le quiere generar a TransMilenio y aprovechar el
inicio de la campaña electoral para la Alcaldía.
Los
bogotanos debemos rechazar la idea de que la construcción
de un sistema sobre rieles es la solución de todas
las dificultades de la ciudad, del transporte urbano y
hasta de las inclemencias del tiempo. Para sustentar lo
anterior, se presenta el metro, con poco soporte teórico
y técnico, como el principal elemento de prosperidad,
de modernidad, de desarrollo económico y urbano.
TransMilenio,
a pesar de sus problemas, ha sido tan exitoso que ha servido
de fuente de inspiración para más de 30
sistemas en funcionamiento o construcción en numerosas
ciudades del mundo.
Sus sorprendentes niveles de operación y capacidad,
la rápida implementación del sistema y el
bajo costo de construcción y operación,
lo convirtieron en un modelo y un sistema alternativo
de la tradicional oferta de tipo ferroviario.
Al
respecto, vale la pena recordar una afirmación
del presidente Álvaro Uribe, quien en varias oportunidades
ha reiterado que como alcalde no hubiera firmado la construcción
del metro de Medellín, si hubiera conocido antes
TransMilenio.
El
sistema bogotano marcó la diferencia y se consolidó
como una fuerte opción del metro, gracias, entre
otros factores, a las grandes diferencias en tiempos,
costos de infraestructura y operación y sobre todo
por la inclusión de una parte de los tradicionales
transportadores privados en su operación.
Si
el metro es tan maravilloso, como algunos dicen, ¿por
qué para la prolongación del metro de México
D.F. -uno de los sistemas masivos de mayor éxito
en el mundo- se está recurriendo a un sistema con
buses articulados, estaciones fijas y carriles exclusivos?
Desde hace más de un año, esta megaciudad
creó Metrobús y proyecta hacer más
de 10 líneas -200 kilómetros-.
Debemos,
por una parte, rechazar los ataques a TransMilenio pero
también reconocer y afrontar sus problemas de operación:
no se puede tampoco ocultar el sol con un bus rojo. Esto
no será nada fácil; debe haber un trabajo
conjunto entre Distrito, operadores, transportadores,
expertos, medios de comunicación y usuarios, entre
otros. Todos vamos a tener que hacer grandes esfuerzos
y concesiones.
Sobre
todo, el Distrito. Los operadores, a su vez, van a tener
que echarse la mano al bolsillo si no quieren ver resucitar
el fantasma del metro, el cual nos puede hacer mucho más
daño que los paros de transporte, los aguaceros,
las inundaciones y los bloqueos de usuarios.
TransMilenio
es una de las mejores transformaciones de Bogotá
y, a pesar de sus carencias, ha mejorado considerablemente
el transporte cotidiano de cientos de miles de usuarios,
la habitabilidad y la movilidad de las principales vías
de la ciudad.
Debemos recuperar el orgullo y el sentido de pertenencia
que en algún momento nos despertó.
*
Director de la Fundación Ciudad Humana y profesor
titular de la Universidad Nacional
POR RICARDO MONTEZUMA *