Plaza del Carnaval, comunicación y educación
ciudadana.
Por
Ricardo Montezuma
En la columna pasada se comentaron algunos elementos técnicos
en términos de infraestructura y urbanismo que serían
necesarios para consolidar la Plaza del Carnaval. Además
de estos, es esencial también tener una estrategia
de comunicación y educación ciudadana que
permita enseñar a la población el uso y disfrute
de la misma con el fin de contribuir a su sostenibilidad.
Si bien se debe tener un plan de explotación y mantenimiento
de la plaza, la mejor manera de optimizar y hacer rentable
en términos sociales, dicha inversión es lograr
un sentido de pertenencia. El espacio público realmente
se dinamiza y mantiene cuando los habitantes lo asumen como
suyo, permitiendo la disminución radical del vandalismo
y la utilización indebida del mismo.
La
labor de muchas administraciones en comunicación
y educación ciudadana, realizando proyectos de recuperación
o construcción de espacio público ha sido
poco acertada y en muchos casos inexistente. Esto ha generado,
en algunos casos, una gran decepción e incluso oposición
a este tipo de realizaciones, en muchas casos, por parte
de los sectores más beneficiados. Por lo anterior,
es necesario ampliar los procesos de comunicación
y educación ciudadana para lograr que los ciudadanos
tomen conciencia de la importancia de este tipo de realización
y sobre todo del papel que estos aspectos pueden jugar dentro
de un proceso de transformación urbanística
y cultural.
En proyectos de infraestructura se debe tener una visión
amplia de promoción y educación. Esto quiere
decir: consolidar el espacio público como un lugar
apto por todos los niveles sociales y satisfacer las exigencias
modernas de comodidad, seguridad, confort y status de todos
los habitantes de la ciudad. En este aspecto la plaza debería
convertirse en un espacio para toda la ciudad y todo tipo
habitantes de la misma, se debe tener mucho cuidad de no
limitar su uso a los actuales vecinos del lugar; los cuales,
en su mayoría podrían hacer uso de ella coyunturalmente
dadas sus precarias condiciones económicas y sociales.
Sin embargo, el desafío es considerable puesto que
se le ha apostado a un usuario que no existe y que hay que
desarrollar y por ende educar.
Dada
la extensión y por ende la inversión en la
plaza, se hace urgente la realización de campañas
educativas sobre el uso correcto de la plaza. Sabemos bien
que la cultura urbana al respecto está por construirse;
de allí que campañas de este tipo deban involucrar
a todos los potenciales usuarios. Es prioritario promocionar
a la ciudadanía los elementos básicos e indispensables
para la apropiación y el disfrute cotidiano de esta.
Es necesario brindar a la población en general los
conocimientos y recomendaciones sobre la seguridad y convivencia
en el espacio público. Es prioritario establecer
pautas generales de comportamiento, dentro de las regulaciones
de establecidas por Ley, con el fin de garantizar la circulación
organizada y segura de todos.