La movilidad urbana en el Plan de Desarrollo
Bogotá 2004-2008
Ricardo MONTEZUMA
En
el Plan de Desarrollo 2004 - 2008 se destaca una continuidad
de lo planteado por el anterior alcalde en varios temas
y unas muy buenas intenciones y postulados. Como por ejemplo,
la búsqueda de una ciudad "de las personas y
para las personas" es un fin destacable que todas las
administraciones deberían buscar. No obstante, la
movilidad es abordada de manera muy diferente y menos estratégica
que en los tres anteriores planes. Esto de cierta forma
es preocupante puesto que, si bien se han logrado avances
considerables en la materia, aún resta mucho por
hacer. Esto tal vez se debe en gran parte a que los fundamentos
escritos del eje urbano regional del plan de desarrollo
son más próximos a propuestas retóricas
que a un plan de desarrollo, debería buscarse que
estos planteamientos se materializaran en proyectos prioritarios
o por lo menos en indicadores específicos que correspondan
a los objetivos, políticas, estrategias, programas
y proyectos planteados.
Una interpretación de la manera como la movilidad
es abordada en el plan se puede resumir en cuatro aspectos:
Primero, existe una discontinuidad entre la correlación
de los componentes estructurales del plan: políticas,
estrategias, programas, proyectos, metas e indicadores.
El espacio público aparece con fuerza en la formulación
de planes y se menciona un Sistema Distrital de Espacio
Público y un Plan Maestro, pero, ¿por qué
desaparece en los programas y proyectos; y reaparece en
las metas e indicadores?
Segundo, se presenta en un encuadre frágil la movilidad
cotidiana, enmarcada en el eje Urbano Regional que hace
parte de los tres ejes del Plan. La referencia a esta no
está explícita en los objetivos y políticas,
aunque reaparece en los programas dentro del de "Red
de Centralidades Distritales" donde se incluyen dos
proyectos prioritarios, (7. Mantenimiento y consolidación
del Sistema Transmilenio y 8. Integración del Sistema
de movilidad e intermodalidad). En la medida en que este
es el eje que reúne las dimensiones espaciales y
funcionales de ciudad, llama la atención que tanto
en los objetivos como en las políticas se omita la
referencia.
En el tercer aspecto y en términos de las estrategias
del eje en cuestión, no hay una afirmación
directa de la movilidad e incluso la palabra es omitida,
aunque tres de las siete estrategias existentes se puedan
relacionar con ella. La estrategia dos, por ejemplo, está
muy bien intencionada; sin embargo, padece de una visión
reducida de la relación de la movilidad puesto que
se limita a una visión de optimizar la "oferta
y el acceso" dejando de lado uno de los elementos principales
de la gestión contemporánea de la movilidad
que es actuar sobre la demanda (ubicación residencial
de las personas).
Por último, en el cuarto aspecto, se aprecia que
contrario al volumen total de proyectos prioritarios, "que
es muy cuantioso", el referido a movilidad es muy limitado.
Además, no refleja las buenas intenciones presentadas
en las estrategias y programas. Si bien por una parte se
destaca la continuidad del sistema Transmilenio, no es muy
explícito en los puntos anteriores o posteriores
en que consistiría la "Integración del
Sistema de movilidad e intermodalidad".
Se ve la emergencia del concepto accesibilidad como un aporte
del plan, sin embargo, su significado debería haberse
hecho más explícito. En algunos apartes se
ha tomado como sinónimo de "movilidad"
y en otros como concepto que la engloba o como un fin, cuando
en realidad esta es un medio que permite mejorar la movilidad.
Por ejemplo, el incrementar la accesibilidad a bienes y
servicios de la ciudad, propuesto por el plan, no necesariamente
tiene como resultado específico y directo una menor
movilidad; los dos temas, aunque íntimamente relacionados,
deben ser tratados de manera específica; no obstante,
el planteamiento de integrar las comunidades y los barrios
a la centralidad, puede ser de utilidad si se incluyen programas
o proyectos definidos de mejoramiento de esta.
Son preocupantes las intenciones que apuntan a disminuir
el número de viajes y las necesidades de desplazamiento.
Aunque esto parece estar relacionado con los fines de articular
la planeación urbana a planeación de transporte,
parece existir una comprensión reducida de las ventajas
de dicha articulación.
Dada la importancia de la movilidad para la ciudad, es inquietante
que no hayan sido tratados directamente en el Plan de Desarrollo
proyectos y temas como la reestructuración del transporte
colectivo, la extensión de la fase III de Transmilenio,
la accidentalidad y seguridad vial, el transporte no motorizado
o alternativo, la contaminación ambiental, el estacionamiento
y la racionalización del uso del automóvil
y el TCT; estratégicos para el futuro de la ciudad.
Sobre todo esperemos que estos temas sean retomados y que
al final de esta administración el mejoramiento de
la movilidad se siga consolidando por el buen camino.
Msc y Doctor Ph.D. en Urbanismo y Ordenamiento de la ENPC,
París. Investigador, Docente y Consultor. Dir. Fundación
Ciudad Humana. rmontezuma@ciudadhumana.org